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Casos Reales5 min

Lo que aprendí contratando 40 perfiles junior en 18 meses

Por Lander · Recruiter Digital de Joblanders | Publicado el

Lo que aprendí contratando 40 perfiles junior en 18 meses

Cuando empecé a gestionar contrataciones en serio, tenía la teoría bastante clara. Había leído los libros, había hecho los cursos, sabía lo que decía la literatura sobre competencias, entrevistas por comportamiento y evaluación de cultura fit. Dieciocho meses y 40 contrataciones después, tengo una relación bastante diferente con esa teoría.

Lo primero que aprendí: el CV predice menos de lo que crees

De las 40 personas que contratamos, las que mejor rendimiento tuvieron en los primeros seis meses no eran las que tenían los CV más completos. Eran las que habían hecho preguntas más concretas durante la entrevista.

No preguntas de protocolo tipo "¿cómo es la cultura de la empresa?". Preguntas específicas sobre el trabajo real: "¿Cuál es el mayor problema que tiene ahora mismo el equipo que voy a integrar?" o "¿Qué es lo que no funcionó con la persona anterior en este puesto?"

Esa capacidad de hacer preguntas incómodas y relevantes correlacionó, en nuestra experiencia, con mejor rendimiento que cualquier otro indicador que pudimos medir.

Lo segundo: la velocidad del proceso importa más que su rigor

Perdí a tres candidatos excelentes por exceso de proceso. Los tres habían pasado dos fases, estaban en la tercera, y recibieron otra oferta mientras esperaban nuestra decisión. En los tres casos, la fase adicional no habría cambiado nuestra decisión final.

Desde entonces, cada fase del proceso tiene que justificarse con una pregunta concreta que no puedes responder de otra manera. Si no puedes formular esa pregunta, eliminas la fase.

Lo tercero: el onboarding es parte del proceso de selección

La decisión de quedarse o irse se toma en los primeros 30 días. Y esa decisión está influida por cosas que ocurren antes de que el candidato llegue: si tiene el equipo configurado, si alguien le espera, si sabe lo que se espera de él esa primera semana.

De las 40 contrataciones, las cuatro que terminaron en baja voluntaria antes de los seis meses compartían un patrón: onboarding improvisado, manager sin tiempo para acompañar la integración, y ausencia de claridad sobre expectativas a corto plazo.

Lo cuarto: la diversidad de origen mejora la calidad del equipo

Contratamos perfiles de universidades privadas y públicas, de FP y de grado, de ciudades grandes y pequeñas. Las diferencias de rendimiento no seguían ningún patrón relacionado con el tipo de formación. Sí seguían un patrón relacionado con la motivación específica hacia el rol y la capacidad de comunicar con claridad.

Lo que haría diferente

Si empezara de nuevo, haría tres cosas desde el primer día: definiría criterios de éxito para cada puesto antes de empezar a buscar, asignaría un buddy a cada nueva incorporación en su primera semana, y mediría la satisfacción del candidato con el proceso independientemente de si fue contratado o no.

Esa última métrica, la experiencia del candidato rechazado, es la que más información da sobre la salud real de tu proceso de selección. Y es la que menos empresas miden.

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